#Cuba. Mis orgullos y miedos.

Por Karolina Alonso b2

Quiero cantarte una canción, dedicarte un poema, decirte de alguna manera que lo eres todo para mí porque en ti está todo lo que tengo, todo lo que importa.  Mencionar tu nombre ruboriza mi piel; solo cuatro letras cargan el significado de siglos de historia.

Busco en el teclado la letra indicada para escribirte; eres como esas personas que todo lo merecen y uno no sabe que decirles pues sientes que cualquier palabra es poco para honrarlas.

¡Me has dado tanto!, acogiste a mi abuelos en tu seno y los hiciste hijos tuyos, los enseñaste a amarte y; aunque ambos venían de tierras diferentes, aprendiste las costumbres de esas latitudes y de otras tantas. Yo diría que esa época de visitaciones fueron tus años de  adolescencia, recibiste la influencia de franceses, españoles, africanos, chinos… y te hiciste  de una personalidad especial, sincrética, inquebrantable.

¿Cómo describirte?, decirte pequeña sería mentir, pues eres grande de sentimiento, de espíritu. Pariste a hombres tan consagrados y fieles a ti que no dudaron en dar su vida y bañar con su sangre tu suelo solo para verte libre, soberana; esos son tu Martí, tu Maceo, tu Céspedes, tu Agramonte.

Cada parto tuyo regala hombres honorables a este mundo, los de hoy te honran en cualquier parte de África, de América…enseñando a leer y a escribir o salvando vidas. Hacen que hoy seas tú el primer país del mundo donde las madres embarazadas no contagian a sus hijos de SIDA y Sífilis, memorable resultado de nuestro Ministerio de Salud.

Pero Cuba, me asustan los que intentan regalarte, los que te juzgan y a través de críticas con falta de coherencia quieren desacreditarte a los ojos del mundo. Me asustan los que no te aportan nada y andan merodeando tus calles viviendo de tu buena voluntad. Me espantan los que; al conseguir posiciones de poder, se creen tus dueños y buscan enriquecerse, disfrazados con el vestido burocrático que tanto nos limita para luego maltratar a tus hijos fieles.

Cuba, yo tú hija, tengo miedo de aquellos que se olvidan de tu historia, tus raíces, tu música y quieren hacerte una Cuba europea, una Cuba anglosajona; eso sí tienen de buen cubano, la capacidad de reinventar.

Tengo miedo de quienes te ven sin mirarte y sin sentirte, de los que dicen sin analizarte, repiten sin comprenderte, te juzgan sin interpretarte y se venden sin sugerirte.

Tengo miedo, mi Cuba, de perderte.

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