¿La Cuba enferma? La polémica pregunta de Rogelio Mora

Rogelio Mora entrega premio Emmy al #PapaFrancisco

 

Por Karolina Alonso

La visita del Papa Francisco a Cuba ha sido histórica. Una estancia fructífera que concluyó con la despedida de los santiagueros agradecidos por las bendiciones y deseándole un buen viaje hacia EE.UU.
Durante el vuelo hacia Washington, el Sumo Pontífice sostuvo una conferencia de prensa, importantes medios del mundo estuvieron representados y cada pregunta fue respondida. Sin embargo, una interrogante no fue entendida:
Rogelio Mora, Telemundo: Santo Padre, si un médico visita a un enfermo y no un sano; en los últimos 20 años tres Papas han visitado a Cuba, ¿es que tiene un padecimiento, Santo Padre? ¿Cuba sigue muy mal?
-No entiendo su pregunta.
-¿Que si Cuba tiene un padecimiento, Santo Padre, si tiene un mal?
¿Cuba sigue muy mal? …pregunta Rogelio Mora, asegurando que ya lo estuvo antes, y le interesa conocer cuál es su padecimiento de hoy. Cuba ¿qué tienes?
Vengo imaginando esta Cuba, la miro, la pienso y como joven cubana reconozco los errores, lo negativo, lo positivo. Recuerdo esos días en los que El Papa Francisco estuvo en la isla, leo algunos de sus pronunciamientos, reflexiono:
“En la objetividad de la vida tiene que entrar la capacidad de soñar y un joven que no es capaz de soñar está clausurado en sí mismo. Está encerrado en sí mismo. Cada uno a veces sueña cosas que nunca van a suceder. Pero suéñalas, deséalas, busca horizontes, ábrete, ábrete a cosas grandes. No sé si en Cuba se usa la palabra, pero los argentinos decimos: no te arrugues, ¿eh? ábrete y sueña, sueña que el mundo contigo puede ser distinto. Sueña que si tú pones lo mejor de ti, vas a ayudar a que ese mundo sea distinto”.
Y estas palabras me hacen pensarlo joven, parece dar consejos a los jóvenes que él mismo practica a su edad, porque no hay dudas que cada paso y cada palabra en Cuba ha generado maneras de pensar diferentes, porque el hecho de que Estados Unidos y Cuba estén dialogando lleva mucho de su mano, de sus reflexiones.
Su discurso de aceptar lo diferente es avanzado, o tal vez no, los atrasados son los que no creen en ello, los que se “encierran”, como él mismo refiere, pero ese es otro tema, la cuestión es que nos deja el mensaje de que mientras haya diálogo, puede existir un entendimiento, independientemente de que seamos distintos.
Y somos distintos Cuba y Estados Unidos, muy distintos, quizás compartamos los mismos conceptos pero lo interpretamos de diversas maneras ¿los conceptos más divergentes?: discriminación, terrorismo, libertad, democracia, bloqueo, espionaje, desempleo, pobreza,… entre tantos otros que llenarían la página ¿cierto? Y a varios de esos conceptos hizo referencia el Papa en Cuba, enfocados hacia lo religioso, claro, pero analicemos…
Se refiere así al desempleo en la juventud:
“Se descartan los chicos porque no se los quiere o porque se los mata antes de nacer. Se descartan los ancianos… estoy hablando del mundo en general, se descartan los ancianos porque ya no producen. En algunos países hay ley de eutanasia pero en tantos otros hay una eutanasia escondida, encubierta. Se descartan los jóvenes porque no les dan trabajo. Entonces ¿qué le queda a un joven sin trabajo?”
Reflexiona sobre la pobreza:
“El espíritu mundano no la conoce, no la quiere, la esconde, no por pudor, sino por desprecio. Y si tiene que pecar y ofender a Dios para que no le llegue la pobreza, lo hace. El espíritu del mundo no ama el camino del Hijo de Dios, que se vació a sí mismo, se hizo pobre, se hizo nada, se humilló, para ser uno de nosotros.
…Después de todo, no nos olvidemos que es la primera de las Bienaventuranzas: Felices los pobres de espíritu, los que no están apegados a la riqueza, a los poderes de este mundo”.
Sus preguntas reflexivas en medio de cada homilía, discurso o conversatorio, aunque pronunciadas en el momento justo y con mucha acertividad, convidan a polemizar:
¿Crees que es posible que un traidor se vuelva un amigo?
¿Quién es el más importante?
Y cada palabra, cada pregunta me hace pensar en Cuba, esta isla a la que Rogelio Mora llama enferma, esta isla que padece.
Me observo y observo a otros como yo, veo a cada uno de mis compañeros de aula trabajando, algunos no con la plaza de sus sueños, pero cada día aplican los conocimientos aprendidos en la universidad y cobran un salario; también cada vez que los veo se quejan de que no les alcanza el dinero.
Los cubanos nos quejamos del trasporte, de los materiales para mejorar las viviendas, y de tantas otras cuestiones en las que media el poderoso señor “Don Dinero”.
Pero esta generación de cubanos tiene esa capacidad de crear Patria a la que también nos convida Francisco, es una tradición, tenemos como paradigmas a Fidel, El Che, Martí, Mella, Villena…
Somos un pueblo humilde, solidario y no me refiero a cuestiones con trasfondo político, hablo del cubano de a pie; en cuanto a esa pregunta de quién es el más importante, sé de un país, al que nunca llamaría enfermo claro, que se lo cree, que mantiene una política hegemónica pero, como decía antes, todo es cuestión de interpretación.
Y sobre ello parafraseaba Francisco a Jesús: “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”. Quien quiera ser grande, que sirva a los demás, no que se sirva de los demás.
Llega Francisco a Washington y refiere:
“Señor Presidente, los católicos estadounidenses, junto con sus conciudadanos, están comprometidos con la construcción de una sociedad verdaderamente tolerante e incluyente, en la que se salvaguarden los derechos de las personas y las comunidades, y se rechace toda forma de discriminación injusta”
“Me gustaría que todos los hombres y mujeres de buena voluntad de esta gran nación apoyaran las iniciativas de la comunidad internacional para proteger a los más vulnerables de nuestro mundo y para suscitar modelos integrales e inclusivos de desarrollo, para que nuestros hermanos y hermanas en todas partes gocen de la bendición de la paz y la prosperidad que Dios quiere para todos sus hijos”
No me atrevo a decir, como es costumbre de otros periodistas, que alguien dijo esto por esto, o que con esto lo que realmente quiso decir fue lo otro, solo me motiva mucho que el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica hable precisamente en suelo norteamericano de inclusión y discriminación, país donde ya es casi tradición  abusos policial a personas de piel negra.
Y así respondió el Papa a Rogelio Mora:
“-No, no. Primero fue San Juan Pablo II, histórica primera visita, que era normal, el visitó todos los países, incluso países agresivos contra la Iglesia, pero no habría eso. La segunda fue la del papa Benedicto, también. Estaría dentro de lo normal. Y la mía fue un poco casual porque yo pensaba entrar en los EEUU por México al principio, la primera idea, Ciudad Juárez, el límite, ¿no? Pero ir a México sin ir a la Guadalupana… hubiera sido una bofetada, pero eso pasó, fue una cosa que pasó.
Entonces se fue dando esto que se dio, y el 17 de Diciembre pasado se anunció lo que estaba más o menos reservado, un proceso de casi un año, entonces dije, no, voy a entrar a Estados Unidos por Cuba, y la elegí por este motivo, pero no porque tenga un mal especial que no tengan otros países. Ni interpretaría las tres visitas… más aún hay algunos países que los dos papas anteriores han visitado, incluso yo mismo, Brasil por ejemplo, y más aún, Juan Pablo II la visitó tres o cuatro veces Brasil, no había un mal especial.”
Creo que la mejor respuesta a esta pregunta son sus palabras del día 20 en la homilía de la misa en la Plaza de la Revolución de La Habana:
“El santo Pueblo fiel de Dios que camina en Cuba es un pueblo que tiene gusto por la fiesta, por la amistad, por las cosas bellas. Es un pueblo que camina, que canta y alaba. Es un pueblo que tiene heridas, como todo pueblo, pero que sabe estar con los brazos abiertos, que marcha con esperanza, porque su vocación es de grandeza”.
Espero que estas palabras no sean interpretadas como manipulación a los pronunciamientos del Papa Francisco, solo, como joven, trato de soñar, de no arrugarme, quiero que Cuba y Estados Unidos logren esa amistad social a la que se refiere, creyendo ahora no que un traidor sino que un enemigo se convierta en amigo.

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