La Inflación literaria

Tomado de CMJB Radio Titán

Escrito por 

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Mella, Santiago de Cuba. Oct. 17 – La policromía en todos los sentidos de nuestra actualidad literaria invita a poner mirada crítica a la inflación literaria. La inflación literaria es un concepto del posmodernismo, aunque quizás de nombre parezca nacido de las entrañas de la modernidad.

En realidad viene a recordar problemas debatidos por la comunidad academicista desde los setenta del siglo XX, cuando las entonces incipientes nuevas tecnologías avizoraban a mediano plazo la muerte de la letra impresa.

En aquel entonces el desarrollo de los medios de comunicación masivos robaba cada vez más un público que se interesaba por una cultura más ligera, de fácil comprensión, de más fácil acceso en un menor tiempo, porque desde entonces y hasta ahora, el tiempo se ha convertido en el recurso más preciado.

La inflación literaria, dicho en palabras comunes, viene a ser una expresión rebuscada para nombrar la muerte de los libros en las estanterías, el deceso de sus páginas vírgenes.

Mientras, nuestras editoriales no paran de imprimir es una realidad que hoy cada vez se consumen menos libros. A esta situación mucho han contribuido las tecnologías digitales, a pesar de que nuevos dispositivos imitan las características de los libros, haciéndola mucho más accesible y barata. Es por esta razón que varios teóricos vaticinan la muerte de la letra impresa para la primera mitad del presente siglo.

Sin embargo, desde nuestro punto de vista el principal enemigo de la industria literaria resulta el consumo informal de cultura. Paradójicamente a pesar de que cada vez se compran y venden menos libros impresos, algunos autores como la Doctora en Ciencias Filológicas Yamile Haber explican que nunca antes en la historia se había leído y escrito como en la actualidad, las tecnologías digitales tienen todo que ver en este sentido. Empero, el placer y el arte de leer traspasa las fronteras de la mera transmisión de datos, de información.

Mientras la realidad se demuestra compleja y confluyen tendencias en contra de la buena lectura, en Mella, a pesar de la marcada inflación literaria, la librería municipal ha cumplido sus planes de venta. Pero cabría preguntarse, ¿en base a qué estándares se crearon estos planes?, ¿qué tipologías de libros y géneros son los más vendidos? ¿cuánto se está haciendo en los marcos de la promoción cultural para la lectura? Aún preocupa la composición de los clientes habituales: niños y ancianos.

Sirvan estas preguntas para propiciar el debate en nuestra comunidad, está en juego nuestra supervivencia civilizatoria.

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