Sobre el cobro de la entrada a lugares naturales.

Por Miguel Alfonso Sandelis/La Pupila Insomne

En un país como el nuestro, sin grandes recursos naturales que le aporten a la economía y con una belleza indiscutible en su naturaleza, apelar al ecoturismo es atinado. En ese interés, el acceso a varios lugares de indiscutibles valores naturales ha sido acondicionado y se han dispuesto tarifas para el cobro de la entrada, tanto a visitantes nacionales como a extranjeros. En el macizo montañoso Guamuhaya, conocido popularmente como Escambray, existen varios de estos sitios.

Sin embargo, quienes apelamos al excursionismo como forma sana de emplear el tiempo libre, los que nos adentramos en los lugares más intrincados de nuestra geografía asumiendo todos los retos que ello impone, quienes a través del Movimiento Cubano de Excursionismo promovemos la incorporación de los jóvenes a esta modalidad formativa de valores en tiempos tan necesitados de ello, hemos visto este fenómeno con ojos críticos al constatar evidentes paradojas en su aplicación.

Los integrantes de Mal Nombre – grupo que lleva 28 años recorriendo nuestra geografía y pertenece al Movimiento Cubano de Excursionismo – acostumbrados a hacer “guerrillas” en los montes más recios de Cuba, visitamos por primera vez el Escambray en 1991. En aquella ocasión descendimos al salto del Caburní sin tener que pagar por la entrada a dicho sitio. En 1998 hicimos un recorrido más extenso por el Escambray, que incluyó Topes de Collantes con el Caburní, el Pico San Juan y el Nicho, sin tampoco tener que pagar. Regresamos a Guamuhaya en el 2002, y al llegar al Nicho, nos chocó el hecho de tener que pagar por entrar a un lugar natural de nuestro país, después de haber explorado tantos sitios a pecho limpio donde no imaginamos que a alguien se le ocurriría cobrarnos. Según recuerdo, la tarifa en aquella ocasión era de cinco pesos, reduciendo el cobro a la mitad en el caso de los estudiantes. En el Parque Guanayara y en Topes aún no cobraban en aquel entonces. Ya en el 2007, entrar al Nicho costaba 10 pesos, en Guanayara intentaron cobrarnos a la salida del parque y en Topes cobraban 10 pesos por ver los saltos del Caburní y Vegas Grandes.

Hace unos días, aprovechando un viernes feriado, los malnombristas volvimos a la carga sobre Topes de Collantes. Pagando los caros pasajes de camiones particulares y otros transportes, nos movimos desde La Habana hasta nuestro destino. Gracias a la solidaridad de los compañeros de la Universidad de Montaña de Topes, nos evitamos pagar los 10 pesos que cobran por acampar en el Aviario, pues acampar a la intemperie en la zona, fuera del Aviario, está prohibido, según nos dijeron. Tres lugares fijamos por destino de nuestras caminatas: los saltos del Caburní y Vegas Grandes, y la cueva de La Batata. ¿Con qué precios nos topamos?; pues con 15 pesos en el Caburní, 10 en Vegas Grandes y 5 en La Batata, reducido a la mitad en cada caso para los estudiantes. En un listado expuesto a la entrada de estos sitios vimos que para el Nicho ya cobraban 20 pesos.

Cueva de La Batata

Cueva de La Batata

Salto Vegas Grandes

Salto Vegas Grandes

Dos semanas antes subí al Turquino por el sur. En Las Cuevas, donde se inicia el recorrido, la oficina de ECOTUR cobra 5 pesos por persona, reducido a la mitad para los estudiantes. El ascenso al Turquino por esa ruta tiene una extensión de 11 kilómetros, el descenso al Caburní tiene poco más de 3 kilómetros y el de Vegas Grandes apenas rebasa el kilómetro; en el caso de La Batata, son 2.5 kilómetros de trayecto.

Tanto en la ruta del Turquino como en la de los lugares mencionados del Escambray, los caminos han sido acondicionados con travesaños que facilitan la pisada y protegen de la erosión, barandas que ayudan en las subidas y bajadas y evitan caídas, así como miradores para contemplar los bellos paisajes. En el caso del Turquino, existen además dos campamentos de la Empresa Flora y Fauna en la ruta, donde es posible el reabastecimiento de agua, se han colocado bancos y mesas en algunos sitios, y todo el trayecto se realiza con un guía acompañante perteneciente a dicha empresa.

Ante este panorama, nos surgen varias interrogantes. ¿Continuarán creciendo los precios de entrada a los lugares naturales antes mencionados, como indica su evolución en el tiempo? ¿Por qué es más cara la entrada a varios lugares del Escambray con respecto al Turquino, siendo menos costoso su acondicionamiento? ¿Por qué no hacer gratis la entrada de los niños, o incluso de todos los estudiantes, a estos lugares naturales?

Acerca de la diferenciación en el cobro a extranjeros y a cubanos, existe una experiencia significativa. Los de Mal Nombre, como parte de nuestra preparación para las excursiones, participamos asiduamente en los eventos organizados por MARABANA. Además de la popular carrera del mismo nombre, se organizan otros eventos en el año, como son la media maratón del Cacahual, el Día Olímpico, la carrera por Mandela y la carrera Terry Fox. Lo que se recauda por cobrar la participación de los corredores extranjeros en el MARABANA, permite no cobrarles a los cubanos y organizar los demás eventos con participación gratis. Además, se entrega también gratis a los nacionales un pulóver, un diploma y una medalla en el MARABANA, y un pulóver en la media maratón del Cacahual. En el caso del MARABANA, la organización del evento asume también los gastos de los chips y dorsales entregados a los corredores del patio, de la comida maratoniana y de los líquidos que se les ofrecen a los participantes en los puntos de abastecimiento, entre otros gastos. ¿Por qué no apelar a experiencias como esta en cuanto al tratamiento a los nacionales y a los extranjeros, con respecto al cobro?

Precios de entrada a lugares naturales del Escambray

Precios de entrada a lugares naturales del Escambray

En tiempos de actualización de nuestro modelo económico, es oportuno recordar el carácter socialista de nuestro sistema. Economía y política deben ir a la par en una sociedad donde nada hay más importante que el ser humano. Y ese ser humano debe estar marcado por los mejores valores que caracterizan a nuestra sui géneris especie. Para la formación de esos valores no debe haber impedimentas, sino facilidades. Caminar 28 kilómetros, como hicimos los malnombristas en dos días, para llegar hasta lugares naturales como el Caburní, Vegas Grandes y La Batata, y tener que pagar 30 pesos los trabajadores y 15 los estudiantes es bastante paradójico, mucho más cuando los malnombristas, como los demás miembros del Movimiento Cubano de Excursionismo, seguimos constatando la sentencia martiana de que “subir lomas hermana hombres”.

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