Cuando un estímulo quebranta la eficiencia y el humanismo

Por Karolina Alonso

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Me cuenta con la indignación de quien no comprende cómo se puede ser tan ineficiente e inhumano. Fabiana vive en Santiago de Cuba, en un reparto en los márgenes de la ciudad.
“Más de 10 vecinos reportamos la situación”, dice exaltada. Todo comenzó cuando en la mañana de ese día, que insiste en no mencionar, un vecino del barrio decidió podar una planta que rozaba los cables de la electricidad, el resultado fue un corte y el disparo del generador.
De inmediato comenzaron a reportar el incidente apuntando que desde las seis de la mañana se encontraban sin el servicio de energía eléctrica.
“Todo el día estuvimos así y cada vecino que llamaba desesperado por la ausencia del personal de la empresa eléctrica recibía una respuesta diferente; que sí no hay cables, que si ya el carro está en camino, que si ya está reportado, en fin un millón de pretextos; la cosa fue que estuvimos sin servicio eléctrico hasta las 8:30 pm”.
Cuenta Fabiana que todos atribuyen la solución del problema a una joven que exasperada ante la situación insistió nuevamente y llamó a la empresa a eso de las 7:20 de la noche, al haber recibido como respuesta que el caso estaba pendiente ella advirtió a la recepcionista que llamaría al Partido Municipal y así lo hizo. Nada, poco tiempo después llegaron los trabajadores de la empresa y resolvieron el problema.
“Karolina -me dice- era tanta la molestia que hubo quien hasta habló mal del proceso”, ¿y ante semejante situación es incomprensible?, ciertamente las personas que representan determinados sectores de nuestra sociedad tienen la responsabilidad de hacer bien lo que les toca porque su accionar es la imagen de nuestra Revolución.
Fabiana se indigna no solo por la demora sino porque “insistimos en recordarle a quien estaba detrás del teléfono que en nuestra comunidad hay niños que juegan y corren por la zona, que todos utilizamos el servicio para la cocción; ¡cuántos nos quedamos sin almorzar ese día solo por la falta de una vara profesional para subir el chucho del caballito!-reflexiona.”
Según me han dicho algunos a los que les he comentado lo sucedido, el servicio de los trabajadores de la empresa es estimulado cuando es en horario de la noche, ¿habrá sido esta la razón por la cual Fabiana y sus vecinos carecieron de electricidad aquel día? ¿Qué habría sido de ellos sin la llamada desesperada al Partido Municipal? ¿Puede un estímulo quebrantar la eficiencia y el humanismo de tal manera?
Aprovecho para recordar una frase de José Martí que les viene como anillo al dedo: “El que tiene un derecho no obtiene el de violar el ajeno para mantener el suyo”.

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Un comentario en “Cuando un estímulo quebranta la eficiencia y el humanismo

  1. Joel.

    Comparto su reflexión, pero después, ¿qué pasó con el irresponsable que decidió “podar una planta que rozaba los cables de la electricidad”?, ¿pagó por los daños causados a la comunidad?. Me gustaría saber.

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